jueves, 1 de enero de 2009

Año nuevo.

Felicidades a todos, un beso, abrazos gigantes, y espero hayan brindado conmigo, ya que yo, levante una copa pensando en ustedes.

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Como se celebra el año nuevo en un avión... bueno, casi como esperaba.

En cuanto subí al tubo metálico, tuve mi primera decepción, me habían prometido, por intermedio de páginas de internet y comentarios, una pantalla individual, más comodidad y hasta un enchufe para la notebook. No solo no existía nada de eso, sino, que el avión era de los más antiguos que deben permanecer en la flota. Las butacas eran diminutas, el respaldo casi no se movía y, para colmo, uno de mis vecinos viajaba con dos gatos (me hizo recordar a Martín) uno de los cuáles se enfermo y vomito todo el viaje.

Me senté hacia el pasillo, como solía pedirlo en vuelos largos, y, atrapada contra la ventana, quedo una chica que, en principio, creí Española y sumamente antipática... poco tiempo después mantuve esa creencia, trate de entablar algún diálogo, ya que eran 13 horas de vuelo y prácticamente estábamos embutidos, pero la respuesta fue sumamente negativa.

En un momento dado, el capitán encendió los parlantes a un volumen un tanto exagerado y, entre toda la interferencia, llegaba a distinguirse (con imaginación de por medio) a un locutor español y campanadas de fondo, luego, el cliché "IBERIA les desea lo mejor para este 2009", asombrosamente ni champagne, ni nada, solo buen año.

Sin brindis, sin abrazo, sin alcohol, decidí tomar cartas en el asunto, fui hacia el final de la nave y que encontré, azafatas y ojo, no tenían agua en sus manos, les pedí whisky (es lo que tomaban) y primero la respuesta fue "no, es solo para ejecutiva" entonces argumente "venía a buscar solo una coca cola, ustedes me han tentado", después de leves risas, probablemente por compromiso, ya que deben instruirles no hacer sentir idiota a un pasajero, me entregaron una botella de whisky (tamaño personal mini toy), un vaso con hielo, limón y una lata de coca cola.

Volví a mi asiento, brinde en el camino con unos alemanes que algo habían tomado, luego, me preparé un whiscola y brinde conmigo mismo, ante la mirada de la presunta española que no entendía donde había obtenido eso (al menos eso pensé yo).

Posteriormente, la antipática, que resultó ser chilena (o tchilena) me pidió que le prestará la prensa (el diario "El Mercurio") a lo que accedí. Inmediatamente lo abrió, comenzó su lectura, me señalo una foto y me dijo "ella era compañera mía de la primaria".

...sí, no lo entendí, pero bueno, "¿de santiago?" pregunté. "Sí" me dijo, luego continuamos charlando un rato más y, las horas que quedaban, fueron más livianas.

P.D. Rocío, casi me termine el libro de Inodoro, esta genial y me vino de diez, no tenía nada más que hacer ya que, en mi asiento, se había roto el sistema de sonido y el avión estaba lleno, asique la azafata, sin decirlo, me grito JODETE!

2 comentarios:

  1. Hans Buenisimo tu blog! muy entrenido, es como estar acompañandote en cada paso que das.
    Un abrazo desde Tchile y MUY FELI AÑO!!
    Roly.-

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  2. Que grande roly!! el único que me comenta... ya estaba escribiendo casi como un diario, al no tener respuestas. De todas formas, me he copado con esto, esta bueno porque es como que recapitulo el día y después esto me lo dejaré como diario de viaje... esta interesante, asique creo que lo haré todos los días, además con el writer es facilísimo, por lo general voy escribiendo lo que pinta y después, cuando puedo conectarme, lo publico.

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