Al entrar a la República Checa, ya desde el tren, sentí una satisfacción extraña, no se el por qué, realmente quería conocer y sentir este lugar.
Histórico sitio de Imperios, luego Unión Soviética, poco tiempo atrás Checoslovaquia, hoy República Checa, Bohemia y Moravia.
Ingrese a esta República por Ceske Budejovice (Moravia). Poco después de la frontera ya son visibles centenares de pequeños pueblos con estilo medieval y se asoman catedrales, iglesias, palacios y castillos que hacen creer que nunca pasaron más de mil años desde su construcción, a su vez, el escenario natural es magnífico, montes y pinos cubiertos por un interminable paño blanco, cielo haciendo juego, lagos y ríos congelados.
El contraste de todo esto, es que Moravia se encuentra devastada por explotaciones mineras, energía nuclear, fábricas y chimeneas que arrojan humo (a presión) sobre el cielo de este lugar. Es incomprensible como ha sucedido esto, como mezclar un paraíso con un infierno (blanco y humeante).
Pasado esto, llegue a Bohemia, y a la distancia entendía porque Carlos IV eligió este lugar (entre todo su basto imperio) para construir su residencia imperial, Praga, capital de la República y, sin duda, la ciudad más importante de Bohemia, es una poesía medieval (leída con una base de violines, violoncellos y flautas).
Debo decir que el tiempo no me recibió de la mejor manera, he disfrutado de una temperatura máxima de -10C° y mínimas que no quiero imaginar, solo se que me cuesta mover cada dedo.
Hoy visite el castillo de Praga, con su palacio, catedral de San Vito, Museos y demás, pero, de todo esto, lo mejor que pude ver, desde arriba del cerro, lugar donde encontró aposento Carlos, fueron los techos nevados de cada una de las residencias de esta Ciudad.
Luego, caminando por el centro histórico, no pude evitar pensar en todas las cosas que han sucedido entre cada estatua y sobre cada adoquín, han visto grandezas y, sobre todo, han vivenciado innumerables veces la peor de las costumbres humanas, con armaduras de acero, solemnes togas de habsburgo, uniformes
estadounidenses y nazis, y aún así permanecen tal como fueron concebidas.
Como notas curiosas, debo comentar que es difícil caminar por estos pagos, el piso es de hielo sólido y debo confesar, adoptaré una costumbre, en todas las esquinas venden sangría caliente (con limón, manzana y canela) es exquisita y levanta a los muertos, eso mismo ofreceré desde Mayo a Septiembre en la finca. Además, hoy, como era temprano, compré un chocolate caliente, no me
dio para el vino, y note que cuando dicen chocolate caliente, es eso, era un vaso lleno de chocolate derretido (estaba mortal).
Mañana recorreré la Praga judía, que como imaginarán fue abandonada en la época del régimen (Nazi por sí quedan dudas) y luego renació. Dicen que es atractiva (mañana les cueto).
-nota- Lástima que no tengo mucho dinero, porque hay museos de las cuestiones más curiosas, obviamente otro de cera (me abstendré), hay museos de juguetes, de barbies, de máquinas sexuales, de erotismo y de máquinas medievales de tortura.
-nota 2- acá son más vivos, ponen carteles de no foto (sin licencia) licencia 50 coronas (estos son peores, los otros no te dejaban, estos obligan a gastar dinero).
-nota 3- La foto del obispo, si bien es de mala calidad, me hiela la sangre el notar que su mirada parece ser indiferente ante la crucifixión, solo es una cuestión de posiciones, pero me generó un sentimiento extraño.
No hay comentarios:
Publicar un comentario